Huevas de erizo de mar & bertón/wakame & migas de pan de boroa

Publicado el miércoles 14 marzo 2012

  • Ingredientes: erizos de mar, bertóns , wakame , un huevo de corral por comensal , un trozo de pan de boroa , aceite de oliva virgen extra afrutado (arbequinas u hojiblanca), flor de sal , sal fina
  • Procedimiento: 1. Lavar y picar en julienne   muy fina los bertóns. Cocer 5 minutos aproximadamente (probar la textura hasta que quede blando, pero un poco al dente). Enfriar bajo el chorro de agua fría en un colador, escurrir y reservar. 2. Pochar el huevo de corral3. Picar en finas migas el pan de boroa y saltear en un hilo de aceite de oliva.  4. Matar los erizos de mar en agua hirviendo 30 segundos. Abrir los erizos rompiéndolos con un cuchillo de filo grueso y seleccionar con sumo cuidado sus gónadas o huevas con la ayuda de una cucharillla de café. Procurar que queden bien limpias. Reservar. 5. Saltear los bertóns con el alga wakame un minuto a fuego vivo en un chorrito de aceite de oliva. 6. Emplatar la verdura salteada con el huevo poché sobre ella y en un hoyuelo en el centro a modo de nido. Colocar las huevas alrededor. Matizar con unas cuantas migas crujientes, unas escamas de sal sobre el huevo y un hilo de aceite de oliva virgen.
     

 




Comentarios

¡Por fin podemos comer sardinas asadas y disfrutar de todas sus propiedades nutritivas! Hasta el gran descubrimiento de la eliminación del olor que dejaba impregnada toda la casa, nos sentíamos intimidados y anteponíamos “mal olor” a “necesidad”.

Y es que la sardina es un pescado azul o graso - posee casi 10 gramos de grasa por cada 100 gramos de carne - y una muy buena fuente de omega-3, que ayuda a disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos, además de aumentar la fluidez de la sangre, lo que disminuye el riesgo de arteriosclerosis y trombosis. Por este motivo, es recomendable el consumo de sardinas y otros pescados azules si se padecen enfermedades cardiovasculares. Su contenido proteico también es elevado.

Pues bien, de nada servían todas estas bondades hasta el día de hoy en que descubrimos que cortándole la cola a la sardina no huele nada al asarla. Sí, sí, has leído bien: “cortándole la cola no huele nada a sardina asada”. Doy fe de ello.

¡Prueba! Toma unas sardinas, córtales la cola, límpialas sin mojarlas, córtales la cabeza (o no, al gusto), ponles sal gorda y directamente a la plancha.

enviado por Roberto el 27 abril 2012 a las 09:41 AM CEST #



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